La voz de las víctimas

(Arkivfoto: Kristina Johansen)

El 5 de junio del 2006 el Ejército Nacional asesina a mi hijo, cuenta Amparo Parda frente al Presidente de la Corte Constitucional de Colombia, Rodrigo Escobar Gil, el Defensor del Pueblo, Vòlmar Pérez, y cientos de víctimas provenientes de toda Colombia.

Es duro para una madre decir eso, pero no he sido capaz de denunciarlo antes. Después de la muerte recibí una llamada. Me dijeron que si denunciara matarían a mis otros dos hijos, mi familia y a mí personalmente.

Parda viajó desde Cajamarca (Tolima) para hacer sentir su voz en la Audiencia Pública que dio por terminado el Encuentro de Victimas pertenecientes a Organizaciones Sociales, realizado en Bogotá del 26 al 28 de julio del 2007. La madre traía una carpeta con documentación sobre el caso de su hijo, con la intención de entregarlo personalmente al Fiscal General de la Nación, quien fue invitado a la Audiencia pero no pudo asistir.

– Espero que este caso sea investigado, porque los asesinos de mi hijo los veo deambular tranquilamente por mi pueblo, afirmó.

Parda fue una de las víctimas que buscaron el valor para dar su testimonio en el Encuentro de Víctimas, organizado por El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes del Estado, Viva la Ciudadanía y otras organizaciones sociales. Un total de 2200 personas de diversos rincones del país se reunieron en Bogotá para compartir sus experiencias y trazar estrategias en su lucha por la verdad, justicia y reparación.

Víctor García denuncia una escalada terrorista por parte de paramilitares en el Noreste Antioqueño.

Robaban merca y asesinaban a los campesinos que salían a mercar. Decían que la merca era para la guerrilla. Cuenta que la población campesina ha sido señalada de ser de la guerrilla y afirma:

Yo muestro mi rostro aquí, pero mi vida corre peligro, porque soy un líder campesino, y no un líder guerrillero! Afirma que 9 campesinos han sido asesinados en el 2007, y cuestiona la protección que ofrece el Ejército:

– Sacan a alguien de la casa, dicen que la guerrilla los ataca, y luego el único muerto es el campesino que sacaron. Cuando los familiares van a reclamar un cadáver en la morgue, corren un gran riesgo:

Entregan el muerto, y luego asesinan a el que recibe el muerto.

*

Qué ha hecho la procuraduría en el proceso de Rito Alejo? Tengo pruebas de que conformó grupos paramilitares! afirma Mario Castaño de Curbaradó (Chocó).

Denuncia nexos entre la Fuerza Pública y los paramilitares y da un testimonio sobre los bombardeos en el 1997 dirigidos por el general (r) del Ejercito Rito Alejo del Río y el desplazamiento que causó. En abril Castaño dio su testimonio ante una misión de la Fiscalía que visitó Curbaradó. Le ofrecieron ayuda para salir del país, pero quedó en las promesas. Posteriormente, hombres armados lo buscaron en su casa, y ahora vive como desplazado en Bogotá, y pregunta:

– Dónde está la protección?

Desde el Putumayo vino una viuda a pedir que la Fiscalía investigue las muertes y desapariciones en esta región.

Son muchos los muertos en San Miguel de la Dorada. Es casi un cementerio. Pido que se haga justicia.

En el 2002 fueron desaparecidas 4 hijas suyas.

A los comandantes sólo les pido por favor que me digan dónde están los cadáveres de mis 4 hijas!   Y de muchas más personas, que me digan la verdad sobre dónde están.

Daniel Maestre, de la Organización Indígena del pueblo Kankuamo, denuncia que la impunidad continúa en la Sierra Nevada de Santa Marta, y plantea unas preguntas para los organismos del estado: Cómo explicar que a 20 minutos de la base militar de la Popa había un retén paramilitar por más de 6 años? Que los victimarios se pasean libremente por Valledupar? Y que después de conseguir medidas cautelares para el pueblo kankuamos hubo 44 homicidios?

Afirma que 90 por ciento de los casos son suspendidos o archivados.

El pueblo kankuamo exige verdad sobre lo sucedido, afirma Maestre.

*

En medio de tantos testimonios desgarradores, llegaron representantes de la Guardia Indígena del Cauca[1] con sus bastones tradicionales en la mano para ofrecer un mensaje esperanzador.  – Venimos desde las montañas, los ríos y  los páramos. Venimos con la fuerza de nuestros mayores, para caminar todos los senderos del país para sembrar esperanza de vida. 

El público se voltea a mirar la llegada de la Guardia, se levanta para recibirlos con aplausos, mientras que una mujer vestida de rojo abraza a cada uno de los indígenas que pasan.

Vamos a encontrar la paz, unir nuestros brazos y corazones, seguir sembrando en todos los caminos la semilla de la vida y lograr la paz en Colombia, donde quepamos todos. Sì a la vida! No a la muerte!

El público repite el lema. Luego alguien grita:

– Ni perdón, ni olvido, castigo a los asesinos!

Como común denominador de las denuncias presentadas es de señalar que muchas de las victimas continúan siendo amenazadas, sus territorios bajo control paramilitar y las autoridades locales no actúan frente a las violaciones sistemáticas de que son objeto.

Tras ser los testimonios, que relataron las violaciones de que han sido objeto tanto por parte del Estado como parte de la guerrilla y de los grupos paramilitares, las victimas presentaron un documento final de común acuerdo en el cual plantean sus denuncias, sus exigencias y sus expectativas frente al accionar de la Justicia[2].

El Presidente de la Corte Constitucional, Rodrigo Escobar habló sobre la contradicción entre la necesidad de la paz vs. la necesidad de proteger los derechos de las victimas. -La paz es un imperativo, pero no a costo de la verdad y la justicia. Los crímenes tienen que ser investigados y castigados, afirmó. Terminó recalcando que sin justicia nunca podrá haber paz.

Posteriormente a la Audiencia, se han presentado 12 casos emblemáticos por escrito ante la Corte Constitucional, la cual se compromete a darle seguimiento a la investigación por parte de la Fiscalía.

Qué dicen y exigen las víctimas:

– Señalan que el Estado no las ha querido reconocer en su condición de victimas y se ha mostrado incapaz de actuar enérgicamente frente a las denuncias.

– Denuncian que además de no recibir protección por parte del Estado, éste se ha convertido en uno de los principales violadores de sus derechos fundamentales.

– Acusan al Estado de ser el directo responsable de crímenes de guerra, de no respetar los pactos internacionales al haber convertido a la población civil en objetivo militar, y haberla acusado, en muchos casos de ser auxiliar y miembro de las guerrillas.

– Acusan también a los entes encargados de administrar justicia de no cumplir con sus funciones, actuar con negligencia, indolencia y desidia, y muchas veces de modo discriminatorio.

– Exigen que el respeto a los derechos fundamentales y garantías consagradas en las Constitución colombiana les sea reconocido por el estado colombiano.

– Exigen que sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación, además de ser reconocidos de modo proporcional al daño inflingido, contengan medidas efectivas que pongan al descubierto el rostro de los infractores, tanto materiales como intelectuales, y sancionen de modo ejemplar las violaciones los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad.

– Las victimas exigen que se abran espacios plurales y participativos, y que con las garantías de seguridad necesarias, si es preciso con veeduría internacional, sus denuncias sean escuchadas, atendidas y decididamente respaldadas[3].


[1] La Guardia Indígena tiene como objetivo seguir el camino de vigilancia, control, alarma, protección y defensa de nuestra tierra en coordinación con las autoridades tradicionales y la comunidad, siendo así, guardianes de nuestra vida que promueven siempre la defensa de los derechos

[2] 070730 (Encuentro de Víctimas): Finalizó encuentro de víctimas pertenecientes a organizaciones Sociales. Víctimas de Colombia apoyan la gestión de la Corte Constitucional

[3] Ibid

Advertisements

Om Kristina Johansen

Frilansskribent, sosialantropolog og forfatter av boka "Frykten har et ansikt". Periodista independiente y antropóloga social. Autora del libro "Frykten har et ansikt" (El miedo tiene un rostro). Freelance writer and social anthropologist. Author of the book "Frykten har et ansikt" (Fear has a face).
Dette innlegget ble publisert i Ukategorisert. Bokmerk permalenken.

Legg igjen en kommentar

Fyll inn i feltene under, eller klikk på et ikon for å logge inn:

WordPress.com-logo

Du kommenterer med bruk av din WordPress.com konto. Logg ut / Endre )

Twitter picture

Du kommenterer med bruk av din Twitter konto. Logg ut / Endre )

Facebookbilde

Du kommenterer med bruk av din Facebook konto. Logg ut / Endre )

Google+ photo

Du kommenterer med bruk av din Google+ konto. Logg ut / Endre )

Kobler til %s