Falsos positivos: Una bomba de tiempo

Manifestación frente al búnker de la Fiscalía (foto: Kristina Johansen)

“El gobierno no sabe en qué van los ‘falsos positivos’”, según Astrid Sanabria, viuda de una víctima de este crimen, quien hace poco se reunió con el presidente Uribe. Su abogado, Fernando Rodríguez, afirma que estamos frente a una bomba de tiempo.

El 24 de marzo de 2008, Eiber Isidro Mendoza iba a buscar una novilla cuando fue asesinado en Monterralo (Casanare) y presentado por el Ejército como un guerrillero dado de baja en combate. Exactamente dos años después, su viuda – Astrid Sanabria – fue invitada al Palacio de Nariño para hablar sobre el caso de su esposo con el presidente Álvaro Uribe, el viceministro Francisco Santos y el comandante de las Fuerzas Militares, Freddy Padilla.

“No saben en qué van los falsos positivos. No tienen cifras concretas”, afirma Sanabria. “El señor Presidente le preguntó al general Padilla qué estaba pasando, si estaban tras las rejas los militares que habían cometido los casos. Desafortunadamente el general no tenía ni idea. También preguntó si habían sido destituidos, y tampoco sabía”.

En la actualidad, la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación tiene 69 casos asignados de homicidios atribuidos a la Fuerza Pública en Casanare, afirma Ricardo García, asesor de jefatura de la Unidad. A nivel nacional está investigando 1.356 casos, los cuales involucran 2.318 víctimas. El departamento llanero es uno de los que tienen el mayor número de casos investigados, después de Antioquia, con 389 casos, y Meta, con 114. Además de los 69 casos mencionados, hay unos que se encuentran en la Fiscalía seccional de Villavicencio – por ejemplo la investigación de la muerte de Eiber Mendoza – y otros en la Justicia Penal Militar.

Respondiendo a la aparente falta de conocimiento del Gobierno, Sanabria exposo el caso de su esposo. El día en el que mataron a Eiber Mendoza, ella iba junto con él a Monterralo, una vereda a media hora de Aguazul. Cuando la moto en la que se desplazaron se apagó, él continuó en transporte público y ella iba a alcanzarlo después. Al llegar a Monterralo media hora más tarde, ella lo llamó, pero el celular estaba apagado.

Astrid continuó hacia Los Lirios, donde iban a recoger la novilla. A unos 100 metros se encontró con un retén del Ejército, donde le informaron que la vía estaba cerrada. Intentó pasar y esperó varias horas ahí. Luego se fue a Yopal, donde se comunicó con la Brigada 16, que opera en la zona, con el Gaula y la Policía, pero nadie le podía informar sobre el paradero de su marido. Finalmente el CTI le informó que estaba en la Morgue de Yopal. Según el Ejército habían dado de baja a un guerrillero del Frente 28. El cadáver de Eiber Mendoza fue presentado con un arma y un morral lleno de propaganda de la guerrilla.

“Yo inmediatamente coloqué una denuncia contra la Brigada XVI, porque ellos son los únicos responsables de la muerte de mi esposo. Tan pronto inicié el proceso, como a los 4 días, empezaron las llamadas amenazantes. Llamaron al número fijo y contestaba mi hija mayor. “Su mamá está? Dígale a esa vieja que si no quiere que le pase nada, que se retire del proceso”. Yo no podía comer, no podía dormir. Y para mi hijas peor”.

Astrid Sanabria no retiró el proceso ni se quedó callada. Participó junto con unos 200 familiares de ‘falsos positivos’ en un encuentro el 6 de marzo de 2009. Posteriormente presentó su caso en una audiencia pública el 8 de junio de 2009 en el Congreso de la República. La audiencia contó con la presencia del Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Extrajudiciales, Philip Alston, el cual expresó su gran preocupación por el fenómeno. Según Alston, “la pregunta clave es ¿quién es responsable de estas matanzas premeditadas?”

En su informe, el relator afirmó que el gobierno ha tomado medidas importantes para responder a los homicidios, pero que “sigue habiendo una brecha preocupante entre las políticas y la práctica. La cantidad en enjuiciamientos exitosos sigue siendo muy baja”.

La importancia de avanzar en las investigaciones es retomado por el ex ministro de Defensa y hoy candidato a la Presidencia, Juan Manuel Santos, el cual aseguró a la Revista Credencial  en marzo de este año que los falsos positivos ya se acabaron, y que “lo que hay que hacer ahora es llevar a juicio a los culpables y liberar a los inocentes”.

Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer. En el caso concreto de Astrid Sanabria, ella recibió apoyo para afrontar su situación de riesgo: Agentes del CTI interceptaron sus líneas telefónicas para determinar de dónde provenían las amenazas. “Ya no volvieron a molestar, tal vez se dieron cuenta,” dice. También facilitaron su cambio de casa. Pero en cuanto a las investigaciones, todavía no hay avances:

“Son dos años que él está cumpliendo hoy de muerto, y no tenemos ningún resultado. Eso era lo que yo le estaba diciendo al Presidente: ¿Cómo es posible que una persona que cometió un crimen está andando por la calle, tratando de callar a las personas que están buscando justicia? Porque ese caso es el mío”, afirma Sanabria. Su abogado, Fernando Rodríguez de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, confirma que no tiene conocimiento de órdenes de captura, y que la investigación está en etapa preliminar todavía.

“En Casanare no sé si será negligencia de quienes llevan las investigaciones, o puede ser que coloquen muchos obstáculos para seguir la investigación. No sé, por eso le pedimos al Presidente que por favor se personara”, dijo Astrid Sanabria después de la reunión. Ella tiene esperanzas de que ahora hayan avances. Su abogado, quien representa 14 víctimas de Casanare, considera que si el Gobierno está haciendo esfuerzos, es porque no había otra alternativa.

“Es de entender que el Gobierno, ante ese volumen ya inocultable de violaciones a los derechos humanos, y por temor a tener que responder frente a la Corte Penal Internacional (CPI), comienza a hacer esfuerzos para detener ese modus operando al parecer institucionalizado dentro de las Fuerzas Militares. Pero lo claro para mi es que tarde o temprano tendrá que responder ante la CPI, porque muy seguramente nuestras instituciones judiciales no van a tener toda la capacidad y toda la voluntad para que esos hechos sean debidamente judicializados. No tanto en materia de quién los ejecuta, sino de quién los organiza, lo planifica: Los autores intelectuales.”

El centro del debate es si se trata de homicidios aislados, o si hay una relación con la directiva 029 del Ministerio de Defensa, que autorizó el pago de recompensas por la información que condujera a la captura o muerte de miembros de grupos ilegales. Fernando Rodríguez no cree que todos estos homicidios se hayan dado por iniciativa de pequeños grupos de soldados “infiltrados por los narcos” como dijo el Presidente hace poco, sino que tiene que haber existido un engranaje entre diferentes eslabones de la jerarquía militar y la jerarquía de las organizaciones de seguridad del Estado. Rodríguez afirma que hasta ahora la mayoría de los procesados son soldados de bajo rango, los cuales por lealtad se han callado sobre la responsabilidad de sus superiores. Varios han recibido condenas de 30 – 40 años y están “cargando con muertos ajenos”, puesto que no tenían conocimiento de lo que iban a hacer en los operativos, y su participación no fue directa.

“Eso es una bomba de tiempo. Son muchos los que están comprendiendo que no tienen porqué cubrir actos criminales seguramente orquestados desde arriba, en donde ellos terminan privados de libertad, mientras que sus superiores siguen ascendiendo en la jerarquía militar. Es cuestión de tener paciencia para encontrar el hilo conductor que relaciona resolución 029 y la ejecución de esos macabros ‘falsos positivos’ como equivocadamente los llaman”, afirma Rodríguez.

 

Advertisements

Om Kristina Johansen

Frilansskribent, sosialantropolog og forfatter av boka "Frykten har et ansikt". Periodista independiente y antropóloga social. Autora del libro "Frykten har et ansikt" (El miedo tiene un rostro). Freelance writer and social anthropologist. Author of the book "Frykten har et ansikt" (Fear has a face).
Dette innlegget ble publisert i Nyheter og politikk og merket med , , , , , , , . Bokmerk permalenken.

Legg igjen en kommentar

Fyll inn i feltene under, eller klikk på et ikon for å logge inn:

WordPress.com-logo

Du kommenterer med bruk av din WordPress.com konto. Logg ut / Endre )

Twitter picture

Du kommenterer med bruk av din Twitter konto. Logg ut / Endre )

Facebookbilde

Du kommenterer med bruk av din Facebook konto. Logg ut / Endre )

Google+ photo

Du kommenterer med bruk av din Google+ konto. Logg ut / Endre )

Kobler til %s