Ave oscura sobre Europa

La nube de ceniza , que empezó a sobrevolar Europa como un ave oscura el 14 de abril, nos recuerda que estamos interconectados con el mundo más allá del internet.

La erupción del volcán Eyjafjallajökull en Islandia paralizó el tráfico aéreo en muchos países debido a la ceniza vulcánica que, si se mete en el motor de un avión, puede terminar apagándolo. Las cancelaciones dejaron millones de pasajeros atrapados alrededor del mundo y todavía se siguen cancelando vuelos. La nube ha significado una pérdida de miles de millones de euros para la industria aérea, la cual no había sido tan afectada desde la segunda guerra mundial.

La nube de ceniza afectó nuestra libertad del movimiento, una de las características de nuestros tiempos. Nos hemos acostumbrado a una libertad de ir donde querramos, a la vez que nos reservamos el derecho a cerrar las puertas frente a lo que no queremos: Migrantes
que vienen huyendo de la guerra, de la pobreza y la injustica. Estamos conectados con todo el mundo a través del internet, y a la vez podemos desconectarnos de todo lo que no queremos ver, escuchar y recordar. Sorprendentemente, la naturaleza dificulta nuestro esfuerzo por controlar el entorno, prever cualquier exposición al dolor y evitar cualquier situación imprevista. Es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea.

La erupción volcánica me recuerda lo que me dijo Daniel Maeste, un indígena kankuamo,
cuando le pregunté por las consecuencias del conflicto armado en la Sierra Nevada de Santa Marta: “Cada vez que alguien es asesinado, se envenena la tierra. Para los mamos (líderes espirituales), la matazón ha hecho que toda La Sierra esté envenenada. En este momento, los mamos miran La Sierra como un volcán que está hirviendo y que, si no se hace algo para aplacarlo, va a explotar. Y va a explotar de la peor manera, y no se va a fijar si son indios, o si son blancos los que se van a ir. Entonces el conflicto armado ha dejado ese volcán que esta ardiendo ahí y que los mamos tratan de equilibrar”.

Dicen los mamos que La Sierra es el corazón del mundo, fuente vital y primaria de toda energía. En medio de la violencia – y las limitaciones que ha significado para su libre movimiento a los sitios sagrados – se han esforzado por proteger la vida y mantener el equilibrio en el universo. ¿Será que hay una conexión oculta entre la Sierra Nevada de Santa Marta y Eyjafjallajökull? Puede sonar rebuscado decir que el volcán explota en Islandia porque no se ha podido sanar las heridas de la guerra en Colombia. Lo que sí creo es que estamos interconectados de alguna manera y que tenemos una responsabilidad más allá de las fronteras nacionales.

Las limitaciones de mobilidad de los habitantes de La Sierra – como en muchas zonas conflictivas del mundo – pone en perspectiva las cancelaciones de los vuelos en Europa.
Ojalá la nube de ceniza pudiera ayudarnos a reconocer esas aves de la muerte que siguen ensombreciendo a tantas comunidades.

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Om Kristina Johansen

Frilansskribent, sosialantropolog og forfatter av boka "Frykten har et ansikt". Periodista independiente y antropóloga social. Autora del libro "Frykten har et ansikt" (El miedo tiene un rostro). Freelance writer and social anthropologist. Author of the book "Frykten har et ansikt" (Fear has a face).
Dette innlegget ble publisert i Nyheter og politikk. Bokmerk permalenken.

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