¿Hacia dónde va el periodismo?

Illustración tomada de The Future of Journalism: A Network Visualization

El internet ha cambiado el papel del periodista, las maneras de comunicarnos y contar historias.

Nuestros antepasados se contaban historias alrededor de las fogatas.  Recordaban lo que habían escuchado de otros, y recreaban las historias con sus propias palabras. Así se fueron trasmitiendo de una generación a otra, colectivamente. Las historias eran lo más importante, no quien las había inventado.

Poco a poco surgió el concepto del autor (y, más adelante, el derecho del autor). Las historias fueron evolucionando en complejidad, en lenguaje, en originalidad. Y los autores – primero escritores y posteriormente periodistas, fotógrafos, cineastas – empezaron a jugar un papel cada vez más importante. Pareciera ser más interesante la identidad del escritor (artista), y lo que de él se podía encontrar en la obra, que el texto o la historia en sí. Estos personajes – Shakespeare, Cervantes, Goethe, Balzac etc – eran considerados genios que creaban algo único, algo que surgía de su propia pluma e imaginación.

Roland Barthes declaró la muerte del autor en 1967. El teórico de la literatura afirmó que el escritor y la escritura eran independientes el uno de la otra y que cualquier texto contiene multiples capas y sentidos: “Un texto está formado por escrituras múltiples, procedentes de varias culturas y que, unas con otras, establecen un diálogo, una parodia, una contestación; pero existe un lugar en el que se recoge toda esa multiplicidad, y ese lugar no es el autor, como hasta hoy se ha dicho, sino el lector: el lector es el espacio mismo en que se inscriben, sin que se pierda ni una, todas las citas que constituyen una escritura”. En la misma linea, Julia Kristeva introdujo el término «intertextualidad«, asegurando que «todo texto es la absorción o transformación de otro texto».

Estas ideas cobran importancia a la hora de explicar el nuevo periodismo que vemos surgir en los medios digitales. La tecnología, que sigue desarrollándose todos los días, ha transformado nuestra manera de comunicarnos y de entender el papel del periodista. El internet es una red de computadores conectados entre sí y, a la vez, es una cantidad innumerable de textos (además de imágenes, videos, audios etc.) interconectados por enlaces. Ya es cada vez más dificil delimitar la autoría de un texto y no es tan claro dónde empieza y termina una historia: El cibernauta puede participar en la creación de una nota, puede moverse dentro de la página web definiendo lo que quere leer y lo que no, y puede navegar de una página web a otra y «decidir su propio recorrido», como dice Jean-François Fogel.

El periodista francés y fundador de lemonde.fr afirma en «20 apuntes sobre el Ciberleviatán» que el internet «es, por fin, la entrada de la información y del periodismo en el mundo creado por los artistas al principio del Modernismo. Tal como Joyce, Stockhausen o Calder intentaron incorporar a sus obras múltiples puntos de vista, fragmentación y discontinuidad, para llevar su audiencia a una mezcla de los niveles de conciencia, la red y la memoria RAM nos permiten matar el relato lineal, la relación sencilla entre la causa y el efecto y, por fin, la idea de una realidad estable y organizada.»

El internet posibilita nuevas formas de contar las historias: No lineales, multimediales y colaborativas. El gran Periodista está agonizando y vemos surgir un periodismo donde los ciudadanos, los usuarios del internet tienen acceso muchas herramientas para «producir contenido» a través de sus propios blogs, subiendo fotos y videos tomados con su celular, lo cual pueden compartir en redes sociales como el facebook. Si bien esto amenaza la posición privilegiada del periodista, también facilita nuevas formas de interacción entre el periodista y la audiencia.  Algunos lo llaman periodismo colaborativo, otros hablan de «crowd sourcing» o «networked journalism«.

Jeff Javis introduce el último término, el cual abarca la naturaleza colaborativa del periodismo hoy en día donde profesionales y aficcionados trabajan juntos para conseguir la historia real, enlazándose unos con otros por encima de antiguas fronteras para compartir hechos, preguntas, respuestas, ideas y perspectivas. El término, que hace referencia a las redes a través de las cuales se produce este nuevo periodismo, reconoce las relaciones complejas que contribuyen a generar noticias. Enfoca en los procesos, más que los productos, asegura Javis.

Un ejemplo de ese nuevo periodismo digital, que incorpora aportes de muchos ciudadanos, es el trabajo multimedia «Living with Less» de The New York Times. Buscando mostrar las personas afectadas por la recesión económica, la página web contiene videos y audios de casos concretos, además de dar espacio a las estrategias de sobrevivencia de la gente, sus fotografías y su estado de ánimo frente a la crisis. En total incluye 78.000 contribuciones de los usuarios, según señala J-Lab al ser entregado el premio Knight-Batton Awards por este periodismo inovativo.

Mientras que el primer caso es un proyecto dirigido por periodistas de un medio prestigioso de los Estados Unidos, HiperBarrio.org es un proyecto de periodismo ciudadano realizado por no periodistas. En esta página web, jóvenes con pocos recursos y apoyados en los medios digitales publican historias, fotos y videos en esa página. Iniciado en La Loma, Medellín, el proyecto ahora consiste de cinco comunidades digitales que practican y promueven nuevas formas de expresión y de participación en la sociedad. «Por medio de blogs, podcasts y videos en DotSub y YouTube aprendemos a reflexionar críticamente y a publicar nuestras experiencias, sentimientos y puntos de vista.»

Hay muchas diferencias entre este proyecto y las tradiciones narrativas de nuestros antepasados. Los medios son totalmente distintos, y desde el pequeño grupo de personas sentadas alrededor de la fogata hemos llegado a una conversación con pretenciones de llegar a audiencias globales. Sin embargo, parten de lo local, y hay un cierto retorno al hecho a crear historias colectivamente, donde lo importante es poder expresarse y ser escuchados, y no tanto la autoría de cada historia.

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Om Kristina Johansen

Frilansskribent, sosialantropolog og forfatter av boka "Frykten har et ansikt". Periodista independiente y antropóloga social. Autora del libro "Frykten har et ansikt" (El miedo tiene un rostro). Freelance writer and social anthropologist. Author of the book "Frykten har et ansikt" (Fear has a face).
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Ett svar til ¿Hacia dónde va el periodismo?

  1. Juanita Leon sier:

    Kristina,
    Tu ensayo está espectacular. Creo que escogiste un tema muy difícil como es el de la desaparición del autor para enlazar todos los temas vistos en el curso y lo hiciste muy bien. Living with less definitivamente refleja varias de las tendencias del periodismo del futuro y lo mismo el hiperbarrio.org, donde se rescata también la esencia del oficio de darle voz a los que no la tienen. Muy bien. Te felicito.
    juanita

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