Las víctimas, puente entre La Habana y Colombia

Nydia-erika-bautista

Nydia Érika Bautista, desaparecida en el 1987.

Las víctimas quieren jugar un papel protagónico en la construcción de la paz en Colombia y Chile está dispuesto a seguir apoyando el proceso. Estas fueron algunas de las conclusiones de un seminario realizado en Chile la semana pasada.

– Las víctimas podríamos ser embajadores y embajadoras de paz, dijo Yanette Bautista en un seminario de alto perfil que tuvo lugar en Santiago de Chile el 20 de octubre. Ella es directora de la Fundación Nydia Erika Bautista y estuvo en la primera delegación de víctimas que viajó a Cuba para encontrarse con el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC.

El seminario fue organizado por Norwegian Peacebuilding Resource Centre (NOREF) junto con la Fundación Chile 21 y contó con la presencia de académicos, diplomáticos y ONGs de diversos países. El objetivo del seminario era analizar los orígenes de las conversaciones de paz, así como el actual estado del proceso y los desafíos de la implementación de los acuerdos – si es que se llegan a firmar – para luego poder identificar las posibles contribuciones de gobiernos y organizaciones no-gubernamentales de América Latina en un escenario de post-conflicto.

En medio de los enormes retos analizados, la apuesta de las víctimas por la paz y la voluntad de la comunidad internacional de seguir acompañando el proceso son dos factores esperanzadores.

Encuentros y amenazas

– Lloré con el testimonio de las las víctimas de las FARC, y las víctimas de las FARC lloraron con mi testimonio, contó Bautista sobre el encuentro en La Habana.

La defensora de derechos humanos lleva muchos años buscando verdad y justicia frente a la desaparición de su hermana Nydia Érika y frente a muchos otros casos de desaparición forzada. Después de la fuerte polarización que hubo entre distintas víctimas en el encuentro nacional que se realizó en Cali en julio, la dinámica que se dio en Cuba fue casi catártica:

– Lloramos – y nos transformamos. Entendímos que esa polarización no podía repetirse.

Las víctimas decidieron hacer un comunicado donde expresaron que estaban unidas por el dolor de la pérdida de sus seres queridos, pero también en su búsqueda de una paz sin impunidad.

La bienvenida, al regresar a Colombia, fue dura: Bautista – junto con una serie de defensores de derechos humanos – recibió varias amenazas de muerte por parte de Águilas Negras y tuvo que enfrentar las acusaciones infundadas por parte del propio ex presidente Álvaro Uribe de ser una «guerrillera no desmovilizada del ELN». De acuerdo con Bautista, esto fue un ataque al proceso de paz y un intento de silenciar a las víctimas.

El ataque verbal por parte de la senadora Maria Fernanda Cabal del Centro Democrático en contra de Ángela María Giraldo, una víctima de las FARC que también estuvo en la primera delegación que viajó a La Habana, es otro ejemplo de cómo las agresiones contra víctimas, reclamantes de tierras y defensores de derechos humanos siguen siendo una realidad en Colombia. Según el Programa Somos Defensores, 30 defensores y defensoras fueron asesinados durante los primeros seis meses del 2014. En total, 194 defensores fueron víctimas de algún tipo de agresión.

– Hay una falta de garantías, y la impunidad es palpable, aseguró Bautista.

Víctimas quieren hacer pedagogía en las regiones

Janette Bautista - recortado

Yanette Bautista propone que las víctimas puedan ser embajadoras de paz.

Teme que las propuestas llevado a La Habana por parte de las víctimas tal vez no serán incorporadas en el acuerdo que pretenden firmar el Gobierno y la guerrilla. Por eso, ella y otras 21 víctimas que viajaron a Cuba en las primeras dos delegaciones han solicitado una cita con el presidente Juan Manuel Santos. Piden un escencario de interlocución y una respuesta seria frente a las propuestas que han entregado a la mesa de diálogos. Además tienen una propuesta muy inovadora en relación con la construcción de la paz en Colombia:

– Queremos hacer pedagogía social en las regiones. Podemos hacer un papel que nadie más puede hacer.

Bautista está convencida de que las personas que han sentido el conflicto en carne propia, podrían jugar un papel fundamental a la hora de reducir la polarización y ser una especie de puente entre La Habana y la sociedad colombiana, que en gran medida se siente desconectada de lo que se está negociando en Cuba.

La propuesta consiste en desarrollar un proceso regional y nacional participativo, a favor de la paz, impulsado desde las mismas víctimas. Quieren viajar a las distintas regiones de Colombia, socializar sus experiencias, compartir sus propuestas y promover el sí a la refrendación popular de los acuerdos – si es que el proceso de paz llegue a ese punto-.

– La población en general está muy escéptica, constata Bautista. – Hay que tener en cuenta que hubo seis millones de votos que se podrían interpretar en contra de la paz en las recientes elecciones. Y esos seis millones hay que enamorarlos, hay que conquistarlos para la paz.

Bautista también hace un llamado a la comunidad internacional:

– Es importante el acompañamiento internacional a la voz de las víctimas, para animar a las partes a incorporar el punto de vista de las víctimas en el acuerdo.

El Estado colombiano tiene la obligación de proteger la participación de las víctimas, investigar y sancionar agresiones. La comunidad internacional – entendida no sólo como los Gobiernos e organismos internacionales como la ONU y OEA sino también la sociedad civil – también podría contribuir de diversas maneras, asegura Bautista: Podría apoyar las demandas de las víctimas, por ejemplo en su búsqueda de los desaparecidos, dar seguimiento a las visitas a Cuba y verificar qué sucede con las propuestas de las víctimas. También podría rodear a las víctimas en su iniciativa de ser embajadoras de paz y acompañarlas en sus recorridos por los territorios más conflictivos de Colombia, con el fin de contribuir a la protección de las víctimas y generar confianza en las regiones.

Chile comprometido con las víctimas y la paz

El llamado a apoyar a las víctimas encontró eco en el canciller chileno Heraldo Muñoz:

– En la enorme generosidad de las víctimas hay una luz de esperanza, pese a que los testimonios son desgarradores, afirmó Muñoz durante su intervención en el seminario.

Chile ha intensificado su relación con Colombia después del retorno de Michelle Bachelet a la presidencia. El país suramericano es país acompañante del proceso de paz y ahora quiere jugar un papel más proactivo que antes.

Luis Maira, el delegado de Chile a la mesa de conversaciones en La Habana, compartió sus reflexiones sobre el conflicto, los retos que enfrentan las negociaciones y la importancia del apoyo internacional.

El canciller Muñoz contó que los informes que ha recibido de la Mesa de diálogo le han conmovido mucho, tanto por la brutalidad de la guerra que se refleja en los testimonios como por la capacidad de las víctimas de mirar hacia el futuro y estar dispuestos a perdonar, aún exigiendo un conjunto de derechos que tendrán que formar parte del proceso de justicia transicional.

– Chile está dispuesto a ayudar y contar nuestra experiencia en justicia transicional, con los elementos positivos y negativos, en el entendido de que no hay ninguna experiencia que sea igual a otra y que, por cierto, son los propios colombianos los que tienen que decidir su futuro, dijo el canciller.

Ningún proceso de justicia transicional es fácil y algunos países necesitan más tiempo que otros, afirmó el canciller. A Chile le ha costado más y todavía continúan investigando violaciones a los derechos humanos comentidos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Para el ministro, quien anteriormente ha sido representante de Chile en la OEA, embajador ante Naciones Unidas y subsecretario general del  PNUD para América Latina y el Caribe. un elemento importante a considerar en Colombia es cuánta paciencia pueda haber en la población.

A pesar de las dificultades que enfrenta cualquier proceso de transición, Muñoz aseguró que Chile está dispuesto a hacer todo lo posible por contribuir a que Colombia alcance una paz duradera:

– Las víctimas se merecen que este proceso llegue a buen término.

Este artículo fue publicado por Las2Orillas el 28 de octubre de 2014.

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Om Kristina Johansen

Frilansskribent, sosialantropolog og forfatter av boka "Frykten har et ansikt". Periodista independiente y antropóloga social. Autora del libro "Frykten har et ansikt" (El miedo tiene un rostro). Freelance writer and social anthropologist. Author of the book "Frykten har et ansikt" (Fear has a face).
Dette innlegget ble publisert i Chile, fredsprosess, menneskerettigheter, Yanette Bautista og merket med . Bokmerk permalenken.

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